Como si de un ovni se tratase, Giboulée queda suspendida del techo aportando un halo de ligereza y detalle a la estancia. Una creación de Céline Wright, ideal para colocar encima de una mesa, por su claridad dulce y luminosa.

Muy fiel a su universo, Céline ha ideado una lámpara ingrávida alrededor de un cordón sinuoso y brillante, estabilizada gracias a un pequeño zócalo. La pantalla, en papel japonés, está fabricada a mano, de manera que cada pieza es diferente y única.
Además de su exquisito diseño y su originalidad a la hora de utilizar materiales, Giboulée también es una pieza práctica, ya que la lámpara corre sobre el cable y se puede colocar a la altura deseada. Además, pese a su aparente fragilidad es un modelo fácil de limpiar.


