Cuando el reducido espacio en el hogar no nos permite amueblarla como nos gustaría no nos queda más remedio que recurrir a estos artefactos los cuales en un abrir y cerrar de ojos pasan de ser una cosa a convertirse en otra.
  

En este caso se trata de un sillón que al darle la vuelta al asiento se convierte en cocina. Ya ven, algunas veces los objetos más cotidianos esconden una sorpresa en su interior.